UNA CONSTITUCIÓN SIN COMPLEJOS…

"CONSTITUCIÓN DE HUNGRÍA"La nueva constitución Húngara empieza: con una invocación a Dios y un reconocimiento / agradecimiento a la raíz cristiana de Hungría. Y más adelante protege la vida (“la vida del feto se protegerá desde la concepción hasta el nacimiento“) y el matrimonio y protege a los menores de ser sometidos a figuras legales contranatura. Todo ello ha sido posible no porque la “sociedad civil” húngara halla salido a la calle con globitos, tranquilizado su conciencia, y, después, haya votado a un partido centroreformista, liberal, abortista y prosodomita, sino porque ha dado su voto a un partido FIDESZ – Unión Cívica Húngara y a un lider sin complejos progres:  Viktor Orban.

Con el voto de dos tercios del Parlamento de Budapest, que tradujeron el respaldo de su partido, Fidesz, y de los cristiano demócratas, sacó adelante un texto que ha sacado de sus casillas no sólo a la izquierda magiar, sino a los progres de toda Europa, pero que apoya una gran mayoría de la población. La nueva Constitución no sólo es restrictiva respecto al aborto (“la vida del feto se protegerá desde la concepción hasta el nacimiento”) y el matrimonio y la adopción por homosexuales, sino que arranca con el siguiente texto:

“Dios salve a Hungría.

Nosotros, el pueblo de Hungría, conscientes de nuestra responsabilidad, decimos lo siguiente a todos los húngaros, en este principio de milenio:

– Estamos orgullosos de que nuestro rey Esteban, santo patrón de Hungría durante mil años, haya fundado sobre buenos cimientos nuestra patria, incorporándola a la Europa cristiana.

– Estamos orgullosos de nuestros antepasados, que perseveraron en ella y lucharon por la libertad y la independencia de nuestra patria.

– Estamos orgullosos de los grandes logros espirituales del pueblo húngaro.

– Estamos orgullosos de que nuestro pueblo haya defendido Europa durante mil años, y que sus valores comunes se hayan enriquecido con sus talentos y sus esfuerzos.

– Reconocemos el papel del cristianismo en la pervivencia de la nación.”

Los socialistas húngaros, en palabras de su líder, Attila Mesterházy (fijaos que nombre), han protestado por las reformas emprendidas por Orban, criticando el texto por encomendar la nación “a Dios, a la Corona de Hungría, al orgullo patrio, a la cristiandad y a la familia tradicional”.

El actual primer ministro, que ya lo fue entre 1998 y 2002, ganó las elecciones de 2010 con más del 52% de los votos y tiene una mayoría suficiente en la cámara para llevar a cabo esta reforma, que pone fin de manera efectiva a la era postcomunista.

Que los grupos progresistas hayan puesto el grito en el cielo es una buena señal: laicistas y lobby homosexualista intentan desplegar una furibunda campaña de desprestigio y persecución en la Unión Europea y en Estados Unidos.

Leyendo algunas de las «novedades» no hará mucha falta que explique los motivos:

  • El himno empezará con: «¡Oh, mi Dios, que Hungría Te bendiga con abundancia y buen humor!». Es genial, como el agua bendita, sólo la valoran los piadosos y los endemoniados, y por las reacciones parece que hay muchos.
  • Las libertades y responsabilidades se basarán en el espíritu de la revolución anti-soviética de 1956, declarando una clara ruptura con el comunismo. El partido socialista húngaro no traga. Normal. Y los socialistas del mundo unidos tampoco.
  • Hungría se obligará a «proteger la institución del matrimonio como una comunidad de vida basada en la decisión voluntaria de un hombre y una mujer», y considera a la familia como «la garantía de la supervivencia de la nación». Lógicamente los homosexualistas están que trinan, pero es que no es un artículo negativo, todo lo contrario. Es una proposición positiva y esperanzadora.
  • «La vida del feto deberá ser protegida desde el momento de la concepción». Parece que los húngaros no quieren dejar muchos resquicios y que cuando se quieren hacer las cosas bien se hacen. Uno relee a la luz de esta constitución la española y se le cae el alma a los pies.

Y muchas cosas más, la recuperación de tradiciones y símbolos como la «Corona de San Esteban» e incluso la posibilidad de que los padres puedan votar por los hijos de alguna manera; un tema que me interesa mucho y que, de verdad, se acerca más al concepto de democracia beneficiando el papel de la familia en la toma de decisiones.

Por si a alguien le cabía la menor duda, el vicepresidente declaró que «el cristianismo es la fuerza impulsora de la nueva constitución»

Sin complejos…

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